Artrosis de rodilla

Causas y posibles y terapias existentes

¿Por qué a muchas personas les duelen las rodillas, sobre todo después de un tiempo prolongado de falta de movimiento? como por ejemplo tras un día de trabajo en la oficina. La enfermedad articular artrosis de rodilla puede ser la causa de estas molestias. A menudo, esta enfermedad degenerativa se produce por la edad, ya que a lo largo de los años, la sobrecarga produce un desgaste en los cartílagos de la articulación de la rodilla. Los primeros movimientos después de estar tumbado o sentado durante un tiempo prolongado disminuyen poco después. Con el avance de la enfermedad, los dolores de la rodilla se intensifican y limitan notablemente la movilidad de las personas afectadas en su día a día. La artrosis no tiene cura, pero hay distintas posibilidades de tratamiento para aliviar el dolor y ralentizar el avance de la enfermedad. Así, por ejemplo, el uso de un vendaje para rodilla puede descargar y estabilizar la rodilla.

Causas de la artrosis de rodilla

Un cartílago de rodilla sano tiene una función de amortiguación y protección en la rodilla, que absorbe las sacudidas. Este cartílago se encarga de que no exista una fricción directa entre el fémur y la tibia. El desgaste del cartílago según los procesos naturales de la edad es normal durante la vida. Sin embargo, en determinadas circunstancias puede aparecer un desgaste excesivo. Una posible causa es la sobrecarga, por ejemplo por un trabajo físico pesado, deporte de competición o sobrepeso. Las cargas inadecuadas debidas a movimientos incorrectos durante el deporte o por una posición incorrecta de las articulaciones (como piernas en X o piernas en O) también pueden ser la causa del desgaste del cartílago. Una artrosis de rodilla también puede desarrollarse por lesiones en las articulaciones y  fracturas de huesos. En el caso de la gota se produce una acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Si la articulación de la rodilla está afectada por estos procesos de acumulación, se daña el tejido del cartílago y también se puede producir una artrosis de rodilla.

Artrosis - la enfermedad de "escla"
La osteoartritis de la rodilla o la gonartrosis a menudo no se detectan durante un largo período de tiempo, ya que la enfermedad no implica necesariamente dolor en una etapa temprana. Muchos enfermos ni siquiera notan que ya están afectados por la enfermedad degenerativa.

Primeros indicios y fases de una artrosis

Una artrosis puede permanecer sin dolor, y sin notarse, durante mucho tiempo. Los primeros síntomas de una artrosis de rodilla son, a menudo, dolores en la rodilla, que se producen tras un tiempo de reposo prolongado. Los primeros movimientos después de estar sentado o tumbado se notan rígidos. Solo después de dar algunos pasos o de unos minutos va desapareciendo lentamente el dolor y la rodilla vuelve a tener una movilidad plena. En algunos casos, los movimientos van acompañados de un crujido.

Conforme avanza la enfermedad, los dolores son cada vez más fuertes y se producen con mayor frecuencia. Las personas afectadas notan que los dolores de rodilla son más intensos sobre todo al practicar deporte o subir escaleras. En una fase posterior de la enfermedad, las rodillas duelen incluso después de realizar movimientos suaves del día a día e incluso en reposo.

El creciente desgaste del cartílago limita cada vez más la movilidad de la articulación de la rodilla, de manera que finalmente se queda rígida. La rodilla primero no puede doblarse tanto como antes y luego ya no puede estirarse completamente.

Si los daños del cartílago son marcados y hay una fricción entre los huesos se producen en algunos casos inflamaciones en la articulación . En dicho caso, la articulación estará hinchada, la piel en la zona de la articulación de la rodilla está enrojecida y se nota caliente.

En el caso de una artrosis de rodilla marcada, la articulación de la rodilla finalmente pierde su estabilidad y puede torcerse repentinamente. Si se produce esta torcedura aparecen fuertes dolores en la articulación. Cuando se producen estos dolores, muchas personas protegen su rodilla por instinto, lo cual es contraproducente, ya que la falta de movimiento conlleva que el cartílago tenga una irrigación menor y, con ello, se dañe más. En algunos casos muy marcados, la rodilla puede quedarse rígida.

¿Cuándo acudir al médico? En caso de dolores prolongados o constantemente recurrentes le aconsejamos que acuda al especialista para que pueda descartar la artrosis o iniciar una terapia adecuada a tiempo.

Diagnóstico de la artrosis de rodilla

En caso de dolores prolongados o recurrentes le aconsejamos que acuda a su médico. Este puede diagnosticar una "artrosis de rodilla" y detectar otros estados inflamatorios de la rodilla, como por ejemplo una artritis o un derrame articular. La persona de contacto adecuada es un médico Traumatólogo.

En una primera consulta, el médico preguntará el tipo de molestias, el momento de su aparición y la existencia de alguna enfermedad. También alguna lesión anterior en la rodilla puede ofrecer información sobre la causa de las molestias. En el segundo paso se realizará un examen corporal de la articulación de la rodilla con ayuda de distintas pruebas. Durante esta, el médico evaluará la movilidad y la función de la articulación de la rodilla. El diagnóstico fiable se dará tras las correspondientes radiografías de la zona dolorosa; en caso de un desgaste avanzado del cartílago, en la radiografía podrá observarse un estrechamiento del espacio articular. No obstante, los desgastes leves son difíciles de detectar en una radiografía. En estos casos, el médico normalmente realizará también una tomografía computarizada (TAC) o una resonancia magnética (TRM).

Terapia de la artrosis de rodilla

Los daños del cartílago que ya existen son irreversibles. Puesto que la artrosis no tiene cura, el tratamiento se centra principalmente en paliar los dolores y en ralentizar el avance de la enfermedad.

La terapia conservadora engloba la pérdida de peso, dado el caso, un estilo de vida que proteja las articulaciones, tratamiento medicamentoso, ejercicios fisioterapéuticos y productos ortopédicos. Los vendajes elásticos de rodilla descargan la articulación y a menudo los dolores también se alivian con tratamientos de calor. Además se emplean analgésicos y antiinflamatorios para paliar los dolores y para prevenir las inflamaciones. Los tipos de deporte específicos, los ejercicios definidos y la fisioterapia logran una mejor movilidad y refuerzan la musculatura.

En caso de que los métodos conservadores no tengan el resultado deseado, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Hay procedimientos mediante los que se regenera el tejido secundario del cartílago de la rodilla. Como consecuencia se pueden mitigar las molestias e incluso eliminar completamente en algunos casos. No obstante, el cartílago regenerado no tiene la misma resistencia que el original. En el caso de una gonartrosis grave puede aconsejarse la sustitución por una prótesis de rodilla.

Reducción del dolor y descarga gracias a los vendajes en la artrosis de rodilla

Los vendajes medicinales son un componente importante de las opciones de tratamiento no quirúrgico durante la terapia de la artrosis de rodilla. El vendaje activo GenuTrain® A3 estabiliza y masajea la rodilla. Es especialmente adecuado para favorecer la movilidad durante el cuadro de molestias típicas de una gonartrosis.

El vendaje está elaborado de un tejido elástico y transpirable, y ofrece una elevada comodidad. En la delicada corva, el tejido es suave, los bordes no aprietan y no estrangulan. Un acolchado anatómico elástico (almohadilla) masajea la articulación y la musculatura. Cuando los vendajes dejan de tener la reducción deseada del dolor y no descargan la articulación de la rodilla como antes, se aconseja una ortesis tipo SofTec OA como terapia conservadora en la gonartrosis. La ortesis multifuncional está equipada con cubiertas anatómicas, acolchados (almohadillas) y cámaras de aire, que se pueden hinchar o deshinchar en función de las necesidades. De este modo se mitigan los dolores de la rodilla y las personas afectadas se benefician de una mayor movilidad en el día a día.